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Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

La navidad es de las celebraciones más importantes. Un hito significativo, tiempo de celebración, reuniones familiares y para los cristianos practicantes solemne y emotiva fiesta religiosa. Sin embargo, para el comunismo socialista castrista es época para la inopia intelectual y estupidez marxista que por desgracia la infausta fecha considerada como el día del “triunfo” de la revolución fidelista, coincidió con la de año nuevo.

Después del fastidioso discurso populista ofreciendo cualquier ocurrencia, lo único que prospera, es prever cómo serán estas navidades castro-maduristas en proceso avanzado de islamización. Ocurrirán inevitablemente. Melancólicas, silenciosas, decepcionantes. Aniquilaron la misa de media noche o de gallo, la Navidad cristiana, canticos y villancicos, ceremonia familiar de Noche Buena, espera del Año Nuevo, decorados de casas y calles con adornos referente al período navideño; la costumbre de intercambiar regalos, en fin, todo aquello que tuviera que ver con las festividades de a cristiandad.

Serán afligidas, desmañadas, peores que las anteriores mientras siguen en su obsesiva estrategia desoladora, que, en 2021, ¡ahora sí, por fin!, surgiremos como potencia que deslumbrará al mundo. En enero despertaremos para darnos cuenta de que la ignominiosa pesadilla comunista, castrista y socialista no es una ilusión terrorífica, sino una realidad peor.

Han circulado declaraciones del Obispo Monseñor Mario Moronta preocupantes, alarmante obsequio navideño del Prelado que, en vez de Niño Jesús, arbolitos de Navidad, nacimientos, figuras de ocasión, producto del ingenio y cierto nivel de esperanza que, en realidad, es empeño, vigor tan venezolano que se convierte en autoengaño, de poner al mal tiempo si no buena cara, -sería demasiado empeñarse- al menos la mejor posible; buen matiz, tienen oscuras perspectivas mientras cierra la puerta el desastre y abre el portón para 2021 de tragedia.

Advierte el dignatario de la Iglesia Católica que, el objetivo real de la reconquista a la fuerza de la Asamblea Nacional, tras unas elecciones plagadas de fraude, ausencia e indiferencia, no es algo tan simple y democrático como dominar el Poder Legislativo, sino que va mucho más allá.

Control para imponer el capítulo final del proceso ruinoso, que no habría sido torpeza sino estrategia deliberada, para eliminar lo que implica la Venezuela democrática, trabajadora y próspera de antes para concluir el propósito ultimo; cacareado, criticado y poco tomado en cuenta Estado Comunal; sin instituciones, basado en la multiplicidad de consejos comunales controlados por el castro-chavismo, arbitrados por Miraflores y ésta sometida por La Habana.

En tal sentido, Irán y militares tendrían la importancia que se les atribuye. A Teherán lo que le interesa lo tiene; presencia sólida, proceso de islamización con terribles consecuencias presentes y futuras, expertos en agitación, espionaje islamita. Poco importan los recursos, su mayor ventaja e interés, sería establecer una base estratégica de carácter geopolítico, en las narices de los Estados Unidos. Así, Venezuela se convierte de forma pacífica en socio de Irán, logrando la república islámica del golfo Pérsico sin mucho esfuerzo, un espacio de penetración en un lugar privilegiado de América Latina.

A los militares han venido engordándolos, dándoles libertad para enriquecerse y creer son poder típico de las tiranías, no defendiendo fronteras indefendibles ante el poderío militar y tecnológico del imperialismo, sino ejerciendo la fuerza sobre ciudadanos indefensos. Es más fácil detener, esquilmar e intimidar a un modesto y desarmado ciudadano que enfrentarse a preparados equivalentes.

Serán unas navidades castristas, tristes, oscuras, pobres, remendadas, no para disfrutar sino para sobrevivir. Natividades de un pueblo que creyó en las afirmaciones de politiqueros irresponsables, populistas que le decían era rico y por eso el Estado socialista estaba dispuesto a entregarle todo, sin embargo, terminó proporcionando el único y auténtico estado comunista, el mismo que los cubanos siguen aguantando, que chinos y rusos soportaron hasta que sus opresores sinvergüenzas marxistas finalmente murieron, enterrados con bigote y libros infernales impresos con mentiras que fueron obligados a creer entre fantasmas de millones de muertos, encarcelados y torturados.

En 2021, dedicados a establecer ese poder que surgiría de la base misma del pueblo -quieran o no- a través de esa figura anticuada, fracasada, pero obediente. La comuna. No necesitan una moderna industria petrolera ni honrar deudas, serán -dirán ellos- el pueblo en el poder, y habrá en el mundo la primera república comunista comunal; con bolichicos, enchufados, colaboradores, oportunistas rebosantes de lo robado, mientras la diplomacia occidental sigue pendejeando, deshojando la margarita.

Por eso en este diciembre el saludo tradicional, “¡felices pascuas, feliz navidad!” tiene sabor de crueldad y ritmo de tonada con desánimo. Entraremos en el vigésimo primer año de lo que nadie creyó pasaría, y está pasando. Mal momento, para desearnos felicidades, estas Navidades están siendo laceradas, tenues, desconsoladas y los buenos deseos pueden ser los peores de nuestra historia. 

@ArmandoMartini

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