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«La fuerza de las investigaciones y hechos incriminatorios del Departamento de Estado, Reserva Federal y departamento de justicia de US, más CPI, FFM, CDH, ACDHNU, HRW, Amnistía Internacional, OEA  y ONG´s, no es un depósito de folios que se pueda engavetar». 

La comunidad internacional tiene plenamente documentada el estado de criminalidad, corrupción, devastación humanitaria y alianzas de facto del régimen. La normalización entendida como habituación es su agenda [del régimen], pero la contundencia de los hechos impide tratar las cosas como “normales”. 

Muchos dirán de qué vale contar con un acumulado de pruebas contra aquellos que han llevado a un pueblo inocente e indefenso a la más severa miseria. La respuesta es que en un mundo globalizado donde el respeto de los DDHH y la lucha contra las mafias internacionales se ha convertido en un valor tutelado más exigente, hacer expediente contra estos crímenes cumple con un objetivo de la justicia penal internacional y humanitaria, detonante de oro de la transición política.

Naciones Unidas, OEA y otros.

En el caso de Venezuela al menos seis despachos de Naciones Unidas han estado evidenciando lo que hace u omite el régimen de Maduro contra sus ciudadanos. La Corte Penal Internacional de Justicia [CPI/Fiscal Fatou Bensouda] en el Marco de estatuto de Roma, ACDHNU [Michelle Bachelet], el Consejo los DDHH [CDH], la Misión Independiente para la Determinación de Hechos [Fact Finding Mission/FFM]; Comisiones de alto nivel para la Defensa de los Derechos y los Niños y las Mujeres [mortalidad materno-infantil, hidrocefalia crónica, malnutrición]; la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para el Derecho de Refugio [ACNUR], la Oficina del Alto Comisionado para la Salud y Alimentación, son algunos de los organismos que han venido recibiendo relatorías y haciendo expediente sobre la crueldad humanitaria y criminal crítica que encara el país desde hace años.

Crímenes contra la humanidad de tortura, desaparición forzosa, detención arbitraria, persecución política, asesinatos, encarcelamiento, ajusticiamientos, trata de personas; desnutrición crónica, desplazamiento forzosos; lavado de dinero, tráfico de drogas y derivados de combustible, comida y de todo orden; crímenes ambientales como el oro de sangre y el ecocidio cometidos en nuestra amazonia; medidas confiscatorias y expropiatorias; ocupación territorial, ideológica y social de Venezuela mediante tratados que violan nuestra soberanía e identidad nacional, y en fin, el levantamiento de un entramado de facto que ha esquilmado el erario público y llevado al pueblo a la más grave y humillante situación grupal que haya vivido sociedad alguna en el continente. Hoy los archivos y expedientes que han nutrido y levantado cientos de testimonios, paneles de expertos [OEA 2017], ONG’s, grupos académicos, el cuerpo diplomático del gobierno interino, están en manos funcionarios muy calificados y profesionales, activistas DDHH, diplomáticos, escribanos, jueces e investigadores, que impulsan el rigor del orden público internacional y la justicia, soslayando la ideologización del conflicto. 

La fuerza de las investigaciones y hechos incriminatorios del Departamento De Estado, Reserva Federal y Departamento de Justicia de US, más CPI, FFM, CDH, ACDHNU, HRW, Amnistía Internacional, OEA y otras ONG’s, no es un depósito de folios que se pueda engavetar. Son evidencias históricas y determinantes. Un dossier inocultable que impide a cualquier gobierno y democracia seria, desviar la mirada de crueles atrocidades, por atender simpatías políticas o diplomáticas. Los crímenes de lesa humanidad, los delitos penales internacionales, el terrorismo y el narcotráfico, no son temas de relajación caprichosa. No lo ha podido desconocer y poner de lado Europa aun siguiendo el afán ideológico del gobierno peninsular…

Tampoco lo ha hecho ni lo hará EE.UU. [por demócrata o republicano], Canadá [por conservador o liberal], UK por [laboral o conservador]; Alemania, Francia, Italia, los ex miembros del telón de acero o el eurocentrismo, siguiendo influjos cristianos, socialistas o vanguardistas, porque mal se puede ser amigo de la anomia y la tiranía. Si en algo coincide la política seria y erudita-que abre los ojos vendados del fanatismo y credo al autoritarismo-es la justicia y la protección de la soberanía/seguridad de cada nación. Los Estados atienden sus intereses. Y esos intereses están sensiblemente afectados por la devastación geopolítica de Caracas…

Nota al pie. La carrera presidencial.

Ninguna democracia sólida y sensata del planeta se exhibe como amiga de un dictador. Lamentablemente algunos jefes de Estado encandilados de revolución lo hicieron con los Castro. Eso quedó atrás. El mundo gira en otra dirección humanista. “Maduro no puedo ser tu pana porque andar contigo me raya, le dirían en de petare a la pastora, de Washington a París o de Canadá a la patagonia. 

Sin embargo, debemos estar alerta a un escenario. La comunidad internacional impulsa una elección presidencial en Venezuela, creíble, verificable, justa y transparente.  La normalización-que es aceptar vivir así-podría conducir a una perestroika a la criolla [tipo Rusia 1992] que le de pulmón al régimen. La dolarización lo hace. Ante un repunte-aún leve-de la popularidad de Maduro, el primero en buscar unas elecciones presidenciales sería él […] obviamente mal-acompañado de una división funcional/complaciente de una oposición utilitaria. No desdigo asumir el reto de una ruta comicial creíble. Pero es bueno alertar sobre la necesidad de mantener un frente unido sólido porque divididos viviremos la historia repetida de una derrota por rotura. 

Una cosa es tener amigos serios del mundo de nuestro lado. Otra es ver cómo a lo interno algunos mantienen su afán de poder divisor. Como dice el viejo apotegma Por sus ropas [flaquitas, comidas y perforadas de polillas] los reconoceréis…

@ovierablanco 

https://www.analitica.com/opinion/no-podemos-ser-amigos/