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Fotografía de Rodrigo Abd | AP Photo | picture alliance

Mientras el Parlamento peruano elegía al centrista Francisco Sagasti como nuevo presidente de su Mesa Directiva y, en consecuencia, como nuevo mandatario de Perú, los dos jóvenes muertos durante las protestas desatadas tras la destitución de Martín Vizcarra eran sepultados en un cementerio a las afueras de Lima. Ese fue el saldo fatídico que dejó la efímera presidencia de Manuel Merino, quien terminó renunciando por la presión de las calles.

«No es un momento de celebración. Es un momento para preguntarnos dónde fue que perdimos el rumbo. Cuando un peruano muere, y más aún si es joven, todo el Perú está de duelo. Y si muere defendiendo la democracia, al luto se suma la indignación», declaró el dirigente del partido Morado de 76 años en su primer discurso ante el pleno del Congreso.

Sagasti, un ingeniero industrial, académico y político con fama de ser hombre de consensos, es ahora el encargado de asumir el Gobierno de transición hasta el 28 de julio de 2021, día en que traspasará el poder al ganador de las elecciones generales del próximo 11 de abril. En su vasta trayectoria política ha sido asesor de ministros de Industria, Relaciones Exteriores, Educación y de la Presidencia del Congreso de ministros de distintos Gobiernos. También ha trabajado en el Banco Mundial, donde fue jefe de la División de Planeamiento Estratégico entre 1987 y 1990. En 1996 fue secuestrado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cuando este tomó la residencia del embajador de Japón en Lima.

Una agenda a «corto plazo»

El veterano político, que fue uno de los pocos que votó en contra de la destitución de Vizcarra, será el tercero que ocupará el cargo de presidente en ocho días y su primer gran desafío será aplacar la profunda crisis política que desencadenó su antecesor Merino. «La elección de Sagasti es ciertamente una decisión acertada después de haber estado 24 horas con un vacío de poder. Lo cual fue un acto irresponsable de parte de la mayoría de los parlamentarios que no se pusieron de acuerdo el mismo día de la renuncia de Merino, pero finalmente se ha logrado establecer una lista en la Mesa Directiva, más o menos, plural con representantes de diferentes bancadas y que está generado un consenso en la opinión pública», comenta a DW Adriana Urrutia, directora de la Asociación Civil Transparencia, que trabaja por la democracia y representación política en Perú.

Una de las principales tareas del nuevo presidente Sagasti en el corto plazo, según Urrutia, es esclarecer los hechos de violencia de la semana pasada, determinar responsables por el escalamiento de la violencia, la represión policial y la muerte de Inti Sotelo y Bryan Pintado, de 24 y 22 años respectivamente. Ambos jóvenes participaban pacíficamente en las marchas y todo indicaría que fueron asesinados por las fuerzas policiales. Además, agrega Urrutia, «se deberá conformar un gabinete ministerial que busque ser plural, diverso, que convoque a las personas más capacitadas para dirigir los diferentes sectores del Estado en la situación de crisis política y social que vive el país en plena pandemia, lo cual ha traído también consecuencias económicas sin precedentes».

La politóloga peruana Denisse Rodriguez-Olivari, de la Universidad Humboldt de Berlín, coincide en que la elección del centrista Sagasti fue acertada y que su primer mensaje fue bastante conciliador: “Me parece que ha dado señales de que van a buscar quiénes son los responsables políticos y eventualmente penales de las muertes. Se apreciaría que manejen de manera ordenada esta transición hasta las elecciones generales, que no se hagan mayores cambios y no se permita pasar leyes mal hechas del Parlamento, como se quiso hacer esta semana. Tendrán que defender la reforma universitaria y la lucha contra la corrupción”. Ambas expertas creen que en los solo ocho meses que Sagasti estará en el cargo y en medio de una pandemia mundial, de la cual Perú es uno de los países más golpeados, será muy difícil que se implementen cambios a largo plazo.

La represión contra la «generación del Bicentenario»

«Sinceramente no pensé que íbamos a tener a tanta gente en las calles a nivel nacional e internacional y, sobre todo, de gente joven, que ahora es denominada ‘la generación del Bicentenario’. Ellos nos han dado un gran ejemplo. Nunca han faltado razones para protestar en Perú, pero la manera en cómo apoyó la gente las marchas, incluso los que nunca participan en política o de distintas clases sociales, ha sido impresionante. Y todo esto en medio de una pandemia. Hemos tocado fondo y de ese fondo solo nos queda ir hacia arriba», resalta la politóloga de la Humboldt de Berlín.

Sobre la indiscriminada represión policial de la última semana, Marina Navarro, representante de Amnistía Internacional en Perú, confirma a DW que «hubo un uso excesivo de la fuerza, una gran violencia por parte de la policía hacia los manifestantes, que desembocó lamentablemente en dos muertes y en decenas de personas heridas, muchas de ellas que estaban todavía en los hospitales».

Además se detectaron algunos caso alarmantes de “violencia sexual, ataques contra la prensa nacional e internacional, contra trabajadores de la Defensoría del Pueblo y brigadistas médicos que ayudaban a los manifestantes», relata Navarro, quien pide al nuevo presidente Sagasti que facilite “todos los medios y que reserven todas las evidencias de las violaciones a los derechos humanos, pues todo lo ocurrido no puede quedar impune».

Por lo pronto, la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, ya abrió una investigación preliminar contra Merino, el extitular de la Consejo de Ministros, Ántero Flores-Aráoz y su ministro del Interior, Gastón Rodríguez, por abuso de autoridad, homicidio doloso en agravio de Inti Sotelo y Bryan Pintado así como lesiones graves y desaparición forzada en agravio de personas aún por determinar.  Asimismo, la ONU anunció el envío de una misión a Lima para investigar la represión policial y las presuntas violaciones de los derechos humanos.

Este es el país que asume ahora Sagasti, donde, sobre todo, los jóvenes dejaron clara su posición contra los partidos tradicionales que los subestimaron. La experiencia y el consenso de Sagasti que resaltan diversos analistas quizás ayude a pacificar al país después de una semana trágica. Por la juventud peruana, pero, sobre todo, por el sacrificio de Inti y Bryan, que marcan un antes y un después en el camino hacia el Bicentenario a celebrarse en julio de 2021.

(few)

¿Llegará con Francisco Sagasti el consenso a Perú tras la crisis?