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Si se exceptúan las de 2017, probablemente estas navidades de 2020 sean las peores que recuerde el país. 

Metidos en una cola de gasolina, sin servicios básicos, sin dinero, y sobre todo, sin perspectivas, mientras el mundo mira para otro lado, para sus ombligos, por la crisis del Covid-19.  

El régimen de Nicolás Maduro termina este año fortalecido y amenazando con radicalización en 2020. Una radicalización que marcha, además, a contramano de los deseos de los venezolanos y que solo augura mayor conflictividad, tanto política como en el ámbito internacional.

Así las cosas, los venezolanos tenemos que pensar en cómo encarar 2021, y en los desafíos que en el próximo año tendremos. 

Unos desafíos para los cuales es indispensable la unidad de unas fuerzas opositoras que cada vez lucen más dispersas. 

En lo económico, mientras tanto, Maduro intentará, torpemente, una pequeña apertura, una que pueda el régimen controlar y de la que pueda lucrarse. 

Lo hará a través de sus amigos, los “empresarios” surgidos de los recursos y prebendas del propio régimen, para montar un modelo económico parecido al que vivió Venezuela en las décadas de los 70 y 80, pero sin el dinero del petróleo. 

De más está decir que esto también fracasará, y que lo único que permitiría que el país se enrumbara sería una verdadera apertura económica, imposible sin un sistema político que garantice los derechos fundamentales, es decir, un sistema democrático. 

Aún así, en 2021 hay que impulsar esa pequeña rendija de libertad, porque a través de ella sí es verdad que se puede abrir la gran rendija que devuelva a Venezuela al sendero de la autodeterminación. 

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https://www.caraotadigital.net/nacionales/las-pedradas-las-navidades-de-2020-presagian-un-2021-muy-malo-video