Hubo un tiempo, ya lejano en que todo aquel que aspiraba a ser alguien en Internet tenía un blog. Los debates transcurrían entonces de forma pausada como un flujo de publicaciones y réplicas de blog a blog. El libro que reseño hoy aquí es fruto de uno de aquellos debates, mantenido entre 2003 y 2008.

Como pude comprobar cuando escribí mi libro y traté de reciclar entradas de blog, el cambio de formato requiere un buen trabajo de adaptación. Y en este libro pesa demasiado que los textos originales fueron escritos para ser publicados en Internet. Algunos otros detalles, como un título suelto al final de la página 205, demuestran que estamos ante una publicación algo amateur. Y siendo un libro colectivo, hubiera requerido un trabajo más intenso de edición para darle coherencia al resultado.

Detalles de forma aparte, lo relevante del libro es que sus especulaciones sobre el futuro de la guerra son relevantes en el momento presente, como veremos. Confieso que compré la versión en formato tan pronto el libro salió al mercado, leí algunos capítulos y no le volví a prestar atención hasta hace poco. El problema, por tanto, de las ideas planteadas es que fueron demasiado adelantadas a su tiempo.

El libro toma como punto de partida el modelo de generaciones de guerra planteado por William S. Lind en 1989 y que tuvo su momento de gloria durante los años duros de la ocupación estadounidense en Iraq (2003-2011). Cómo no, el concepto de Guerras de Cuarta Generación (4GW) fue abrazado en España con el furor del converso. Eso sí, nadie se molestó en leer y comprender a William S. Lind en España.

William S. Lind es un paleoconservador estadounidense y uno de los autores intelectuales del concepto de guerra de maniobra aplicada a las operaciones anfibias en Estados Unidos allá por los años 80. En octubre de 1989 publicó junto con varios militares como coautores un artículo en la Marine Corps Gazette especulando sobre el futuro de la guerra: “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”. El planteamiento de Lind era que, desde la firma de la Paz de Westphalia en 1648 y la consolidación del Estado-Nación como actor fundamental del panorama internacional, las guerras habían evolucionado en sucesivas generaciones.

La Primera Generación se había caracterizado por la concentración de fuerzas que chocaban en el campo de batalla, con su máxima expresión en las Guerras Napoleónicas. Factores fundamentales de esta generación eran el orden y la disciplina para mantener la cohesión de las formaciones, de ahí que a día de hoy la instrucción de orden cerrado se considera algo intrínseco en la vida militar.

La Segunda Generación fue, como las siguientes, una respuesta a la anterior. La característica de esta generación es la aplicación de la potencia de fuego mediante ametralladoras y artillería que hacía imposible ya las masas compactas de soldados. Esta generación de guerras fue posible por la Segunda Revolución Industrial. En los textos de Lind podemos encontrar repetidamente la crítica de que las fuerzas armadas estadounidenses quedaron mentalmente atascadas en esta generación, al entender que la solución a cualquier problema es la aplicación de potencia de fuego para pulverizar al enemigo bajo toneladas de explosivos.

La Tercera Generación se caracteriza por la guerra de maniobra y surgió como respuesta al estancamiento del campo de batalla en la Primera Guerra Mundial. El objetivo de la Tercera Generación es lograr la derrota del enemigo logrando avanzar hacia la retaguardia del dispositivo defensivo para romper su cohesión. Su manifestación más célebre es la “guerra relámpago” alemana (Blitzkrieg) en las primera fases de la Segunda Guerra Mundial. Pero no debemos olvidar que tuvo también su contrapartida en el bando soviético con el concepto de “operación profunda”.

La Cuarta Generación (4GW) aleja el centro de la acción de la primera línea de frente. El objetivo es socavar la legitimidad del Estado y lograr que una sociedad retire su apoyo a una guerra. El artículo original de Lind et. al. en 1989 presentaba dos enfoques, una perspectiva centrada en la tecnología y otra en las ideas. Además, ya entonces dedicó un epígrafe al terrorismo.

El 11-S y la ocupación estadounidense de Iraq (2003-2011) centraron todo el debate en los actores no estatales y los movimientos insurgentes, aunque el propio Lind se encargaría en uno de sus artículos de señalar que era un error equiparar las Guerras de Cuarta Generación con meras guerras de insurgencia.

El principal problema que siempre le vi al modelo de Lind era que no aportaba ninguna explicación histórica al cambio. Unas generaciones ponían el énfasis en el plano táctico, otra en el operacional y otra en el plano estratégico. Los críticos más acérrimos señalaban además que ejemplos de los modelos guerra descritos en cada generación habían tenido lugar en diferentes momentos históricos.

Los autores del libro proponen superar estos problemas del modelo cambiando el concepto de Generación por Grados o Gradientes para así llegar al concepto 5GW, teniendo en cuenta como cada paso supone una reducción de la intensidad de la violencia, donde la diferencia entre una operación militar y un asesinato político es muy fina.

Con una multiplicidad de autores, tenemos también multiplicidad de enfoques. El primero parte de la premisa de que cada generación o grado es una superación del anterior, por lo que la reflexión sobre el concepto 5GW es cómo derrotar a actores no estatales que socavan la legitimidad del Estado, como son redes de insurgentes y organizaciones criminales. Las ideas planteadas en el libro van desde la aniquilación del tejido social a la alteración del entorno social a través de las acciones clásicas de contrainsurgencia como servicios sociales y comunicación. Recordemos que las publicaciones de blog originales que dieron lugar al libro tenían lugar en el contexto de los años duros de la ocupación estadounidense de Iraq. En aquel entonces, los frutos del “surge” y de la nueva doctrina de contrainsurgencia estabn por ver.

Este primer enfoque me parece el más pobre. Algunos de los autores interpretan el concepto 5GW como una simple evolución de fenómenos que podemos identificar con las Guerras Posmodernas. Encontramos así un capítulo de David Axe, autor del blog War is Boring, que habla de piratería en Somalia. También encontramos un capítulo que habla del caso de un barrio pobre de Chicago azotado por la delincuencia y el narcotráfico que terminó demolido y su población reubicada. La sensación que queda es de una falta de conexión entre las ideas de los distintos autores. Y es que como ya dije antes hubiera hecho falta una labor más intensa de coordinación y edición.

El otro enfoque sobre el concepto 5GW es el que me parece más interesante. Y leído el libro en 2020 adquiere un significado completamente diferente a cuando lo empecé a leer la primera vez. Este segundo enfoque conecta las cinco generaciones o gradientes de William S. Lind con el bucle OODA de John Boyd (hablé de él aquí en este blog en 2006).

observación ? orientación ? decisión ? actuar

El coronel John Boyd fue un piloto de caza y personaje singular cuyas ideas han sido referente para un buen número de pensadores destacados. Por ejemplo, encontramos referencias a él en el artículo original de William S. Lind sobre Guerras de Cuarta Generación de 1989 y también en el primer artículo donde John Arquilla y David Ronfeldt plantean el concepto “Netwar” en 1993.

Este segundo enfoque plantea que cada generación o gradiente profundiza en el bucle desde “actuar” a “observación”. Así, los dos primeros tratan de anular la capacidad de acción del contrario simplemente destruyendo sus fuerzas o la guerra de maniobra (3GW) trata de anular la capacidad de decisión del contrario al saturar al comandante enemigo rompiendo la cohesión de sus defensas. Y así, el concepto 5GW consistiría en alterar la capacidad del contrario de observar la realidad.

El concepto 5GW se trataría entonces de “una teoría emergente de guerra basada en la manipulación de múltiples fuerzas económicas, políticas, sociales y militares en múltiples dominios” (Adam Herring, pág. 206) y también de una “guerra moral y cultural” donde se combate “manipulando las percepciones y alterando el contexto por el que el mundo es percibido” (Shanne Deichman, pág. 12), de tal forma que “tu enemigo te combate con una forma de guerra que no sólo no ves, sino lo que es peor, en la que no crees” (L. C. Rees, pág. 28). Y así, una Guerra de 5ª Generación o del 5º Gradiente “ejecutada brillantemente podría implicar un lado ignorando que había una guerra” (Daniel Abbott, pág. 180).

Las operaciones militares dentro del concepto 5GW consisten en la “manipulación del contexto de las observaciones de los actores en un conflicto o confrontación con el propósito de lograr un cambio de posición específico o lograr un efecto específico” (Adam Herring, pág. 73). Esta manipulación podría tener como objetivo una población para que “desee la derrota del país o al menos pueda ser persuadida para actuar de una forma que lleve a la derrota de ese país” (Curtis Gale Weeks, pág. 227).

Esta ideas son las que parecen más interesantes del libro y las que hacen el concepto 5GW realmente potente. Supone entender la guerra de información como una forma de guerra en un continuo que comienza en el uso de la violencia, lo que anula la distinción de guerra y paz. Algo, que por cierto, aparece perfectamente asumido en la doctrina rusa de guerra de información.

Esa idea de operaciones de información para alterar la percepción de la realidad y lograr que la población enemiga realice acciones que logre la derrota de su país encaja perfectamente con lo que hemos vivido en Occidente desde 2013. Primero con las campañas de desinformación que anularon la voluntad de Occidente de intervenir en Siria (véase al respecto lo que escribí hace poco sobre la  construcción de narrativas en torno al Estado Islámico), y posiblemente luego en sucesivas citas electorales.  Algo de lo que todavía no tenemos toda la información, pero de lo que al menos sabemos fue ensayado para apoyar la elección de un presidente aislacionista en Estados Unidos.

Hay que señalar que no he encontrado trabajos posteriores significativos en torno al concepto 5GW. Y algunos de los blogs de los autores participantes han sido abandonados o han desaparecido. Me temo que las ideas que ellos plantearon en el ya lejano periodo 2003-2008 resultaron demasiado adelantadas a su tiempo. Como suele suceder, el péndulo se ha movido. Y ahora tenemos una explosión de libros y artículos sobre desinformación, propaganda y manipulación de redes sociales. Esa, espero, será una de mis líneas de trabajo en 2020.


Publicado originalmente en Guerras Posmodernas el 23 de enero de 2020

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