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El expediente y detención contra el periodista fueron elaborados por los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez para calmar la ira del jefe del régimen por la fuga del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López

Por Ibéyise Pacheco

Son conocidas las reacciones de Nicolás Maduro cuando estalla en furia. Sus pataletas son acordes con su dimensión corporal. La confirmación de la fuga de Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, lo hizo estallar. Ese mediodía del sábado 24 de octubre exigió castigo para el responsable de que se le hubiese escapado el rehén más preciado de la dictadura. Sus sospechas recayeron sobre dos militares que están en la ventisca de las conspiraciones palaciegas: Diosdado Cabello y Néstor Reverol, ministro del Interior y Justicia. El primero mantiene control del Sebin, organismo encargado del marcaje de la residencia del embajador de España y del monitoreo constante a su huésped. El jefe del Sebin, Gustavo González López, ha sido admitido por Maduro como un mal necesario. Después de haberlo botado, lo recogió a regañadientes luego de los sucesos del 30 de abril cuando el general Manuel Cristopher Figuera se alzó contra el régimen y liberó precisamente a López de su casa que le había sido asignada por prisión. Reverol, por su parte, parecía destinado a sustituir a Vladimir Padrino López en el Ministerio de la Defensa, pero la fuga marcó su desgracia.

Jorge Rodríguez sabe que el remedio para calmar los males de Maduro es la venganza. En horas comenzó la elaboración del plan al alimón con Delcy, su hermana. Se debía castigar a alguien a quien Leopoldo López apreciara. La víctima sería humillada, iría presa, acusada de delitos atroces. El castigo debía resultar aleccionador. Roland Carreño cumplía con los requisitos. Periodista y dirigente de Voluntad Popular, es un personaje respetado y apreciado por la comunidad. Es un ser humano sensible, confiado y con una condición valiosa para ser explotada por un psiquiatra perverso para su descalificación moral: es homosexual.

Se diseñó de inmediato el guion. La primera decisión operativa dejó fuera del montaje contra Roland a la policía política, el Sebin. Además de que Maduro desconfía de Diosdado y González López, había una razón adicional. El equipo para hacer ese tipo de trabajo lo coordina el general de división Eduardo Serrano Díaz a quien los hermanos Rodríguez responsabilizan de un atentado que sufrió Delcy en uno de los túneles de la autopista Caracas-La Guaira. Serrano que salió de Policaracas cuando Jorge estaba en la Alcaldía, es protegido de González López. Según los Rodríguez, Serrano también había colocado micrófonos a sus vehículos y las conversaciones fueron escuchadas por Diosdado.

Descartado el Sebin, la decisión de Maduro fue trabajar con la PNB que está bajo su directo control. El primer capítulo del guion redactó una minuta en la que se registraba la detención en flagrancia de Roland y un asistente a quienes les atribuirían actos lascivos, droga, el arma y los dólares. La minuta fue filtrada a los medios de comunicación, pero contenía un sonoro error. La firmaba un subcomisario y ese cargo no existe en la PNB. La equivocación no los detuvo en mantener la flagrancia argumentando que alguien les había advertido de los planes conspirativos y terroristas de Roland.

El periodista fue trasladado a Maripérez una de las sedes de la PNB. Al llegar, Roland se encontró con un set de grabación preparado para un interrogatorio continuo e implacable. En la sala estaba un fusil AR15, unos mapas con una ruta marcada hacia Colombia y miles de dólares. Lo compelían para que repitiera un relato donde él confesara la comisión de delitos y a su vez responsabilizara a Leopoldo López y otros dirigentes del partido político Voluntad Popular. Necesario era descalificar al gobierno interino, a la empresa petrolera y a fundaciones que vienen trabajando por la ayuda humanitaria.

Mientras esto ocurría, Roland estaba desaparecido para el país. El equipo que grababa enviaba por computadora el material, el cual regresaba con nuevas precisiones y exigencias. Fueron horas agotadoras de lleva y trae. Entretanto el equipo técnico avanzaba en montajes con el teléfono de Roland. Buscaban nombres que lo implicaran en intimidad sexual para exponerlo al escarnio público. De esa parte se encargaron personalmente los hermanos Rodríguez. Jorge en particular mostró su mejor sonrisa en los canales oficiales haciendo pública de manera ilegal información de un expediente penal, sin ser funcionario del régimen.

Cuando Roland fue presentado al tribunal, los fiscales previamente designados lo acusaron de conspiración, tráfico ilícito de armas de guerra y municiones y financiamiento del terrorismo. Su casa fue allanada sin testigos.

“A ese fusil le limaron el serial, cosa que no hicieron con Roberto Marrero”. La precisión proviene del general Manuel Cristopher Figuera, quien como jefe del Sebin recibió la orden directamente de Maduro de detener al exasistente de Juan Guaidó en marzo del año pasado.

Ahora Roland está preso en La Yaguara, otra sede de la PNB. No dejemos de luchar por su libertad.

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