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Venezuela es en estos momentos el foco de organizaciones internacionales dedicadas principalmente a los temas de salud y alimentación: la crisis humanitaria compleja que vive nuestro país se ha recrudecido a causa de la pandemia y la deriva dictatorial que ha asumido el régimen encabezado por Nicolas Maduro. Las perspectivas para el fin de año señalan la profundización del hambre, el empobrecimiento y el colapso sistémico de servicios básicos e instituciones.

Debemos sumar a esto la insistencia del régimen en realizar unas elecciones parlamentarias sin mínimas condiciones de participación, que son utilizadas por el poder para proyectar una falsa patina democrática. La propaganda oficial desconoce la gravedad de la situación que vivimos. De igual forma, desde el régimen se instrumentaliza las cuarentenas para crear una falsa sensación de seguridad, así como se manipulan los números de contagio para validar malas políticas de salud y el colapso de los sistemas públicos.

La realidad que los venezolanos vivimos diariamente y que no puede ocultarse bajo la manipulación oficial, es la profundización de las ya graves emergencias de la crisis. El reporte global del Programa de Alimentos de la ONU de este año señala que Venezuela ocupa el cuarto lugar en las crisis alimentarias más graves del planeta. La diáspora venezolana, que se ha reactivado a pesar de las restricciones derivadas de la pandemia, podría llegar el próximo año a los 7 millones de venezolanos, casi un tercio de nuestra población, y que en su gran mayoría asemejan a desplazados de una guerra que deben cruzar las fronteras en condiciones de enorme riesgo y peligro.

Desde el movimiento Caracas Mi Convive., estamos conscientes de la grave situación que estamos viviendo. Es necesario extremar las estructuras solidarias de emprendimientos sociales, redes de apoyo e iniciativas mancomunadas de la sociedad civil. De esta forma podemos generar respuestas a la emergencia radical que ha impuesto el régimen para mantenerse en el poder.

En nuestro caso, programas como Alimenta la Solidaridad, se han multiplicado en diversos estados del país, ampliando su rango de acción a poblaciones vulnerables como las de la tercera edad o en comunidades afectadas como las de Maracay, en las zonas afectadas por el desbordamiento del río El Limón en semanas recientes, en las que se han abierto nuevos comedores.

En este sentido, estamos desarrollando campañas de gran importancia como Dar + Dar, en las que madres y líderes que componen nuestras iniciativas muestran los testimonios de sus logros en los comedores y llaman a las personas a participar y contribuir para emprendimientos que, como Alimenta, abordan las emergencias de la crisis.

Poblaciones vulnerables como la infantil y la tercera edad, comunidades en riesgo que padecen con más fuerza los rigores de la crisis, son los eslabones más débiles de la sociedad civil que necesitan de la vinculación activa del resto de los actores sociales para poder superar esta situación.  Ahora, frente al recrudecimiento del modelo destructivo y dictatorial, de la crisis que éste genera y aprovecha, resulta vital el encuentro del país alrededor de iniciativas convivenciales y organizadas. Para una inmensa mayoría de los venezolanos representan la única opción para enfrentar el caos y el colapso.

https://www.analitica.com/opinion/extremar-las-estructuras-solidarias/