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Otro de los sectores duramente golpeados durante la pandemia por el COVID-19 es el de los taxistas, quienes pasan más de cinco horas esperando por un cliente y a duras penas logran regresar a casa con solo dos dólares en mano, el equivalente a dos carreritas cortas.

Así lo dio a conocer Gerardo Largo, taxista con más de 40 años de experiencia en la Línea Atlantic, en Catia la Mar, quien señaló que la situación durante la pandemia se ha tornado color de hormiga.

“Primero el problema con la gasolina, que se nos hace difícil permanecer dos o tres días en una cola, aunque a veces corremos con suerte y sí llenamos rápido; mientras que otros tenemos que correr para otra bomba porque no llegó la gandola”, refirió.

Largo también se quejó de los altos precios de los repuestos, al tiempo que contó que pese a que la carrera mínima está en un dólar, mucha gente no tiene cómo pagarla “y uno tiene que aguantarse. A veces esperamos tres o cuatro horas para salir y hacemos máximo una o dos carreras diarias desde las 5 de la mañana hasta las 2 o 3 de la tarde”.

Por su parte, Miguel Reyes, con más de 15 años de experiencia, señaló que tiene más de un año sin poder trabajar porque el motor de su carro se dañó al usar aceite quemado o usado, por la imposibilidad de comprar aceite sellado.

Sostuvo que en ese tiempo se le ha hecho cuesta arriba reparar el vehículo porque los precios de los repuestos suben constantemente. “Tengo un año sin trabajar y poco a poco he ido reuniendo. Pero cada vez que voy a preguntar por el repuesto si antes costaba 25 dólares, cuando tengo el dinero y lo voy a comprar cuesta 50 dólares”.

“Entonces decido o le doy comida a mi hijo o compro el repuesto, y así sucesivamente es con todo. ¿Cómo hago yo? No trabajo, tengo mi carro accidentado y la única que está trabajando es mi esposa. Poco a poco hemos ideo solucionando”, dijo.

Sin embargo, reconoció que se han tenido que cohibir de muchas cosas. “Si nos vamos a comer un muslo de pollo, decidimos que no sino que vamos a comprar medio kilo de mortadela y la hacemos guisada para completar para el repuesto”.

“¿A dónde vamos a llegar con esta situación?, ¿quién nos ayuda?, ¿dónde está el gobierno?, ¿nada más cuando hay elecciones?, ¿ahí es que nos van a ayudar y qué nos dan?, ¿migajas? No, no queremos migajas, queremos trabajar y que este país produzca”, reiteró.

https://www.caraotadigital.net/nacionales/entre-comer-o-comprar-un-repuesto-el-dilema-de-los-taxistas-de-vargas-golpeados-por-la-crisis