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Engelbert Rivero Montenegro @engelbertrivero

Es más que claro que la profunda destrucción de la industria petrolera nacional provocó la desaparición de la economía rentista. Eso si damos por hecho que existiera en estos últimos 20 años una economía propiamente rentista a sabiendas de que la precisión obliga a denominar a la ilusión de prosperidad vivida entre el 2002 y el 2008 como una liquidación de un activo. Ciertamente, la desaparición de los ingresos petroleros implicó costos sociales inconmensurables y su impacto en la vida de la gente ha sido caótico, no obstante, regresar a la situación previa es difícil, sino imposible. El chavismo logró lo que nadie, ni en sus peores pesadillas imaginaba: quebrar a PDVSA.

Ahora, frente a la nueva realidad postrentista, antes que postrarnos a llorar nuestra mala suerte, es necesario asumir el reto de rediseñar nuestras instituciones de conformidad al nuevo escenario que claramente tiene amenazas y dificultades pero también oportunidades aprovechables.

El “papá estado” ya no está y no luce viable “construir el socialismo” si no hay chequera con que pagar lo que no se produce. Ahora el Estado deberá vivir de sus ciudadanos y no a la inversa, esto implicará, entre muchas otras cosas, que los alcaldes y concejales, finalmente, se reúnan con las cámaras de comercio, con los industriales, con los distintos actores económicos, para concertar políticas tributarias bajo las cuales se logre entre otras cosas, el financiamiento de las cargas públicas, la sostenibilidad de la actividad productiva, la inversión y el empleo digno. Ahora, los municipios que pueden dar pasos seguros hacia el crecimiento económico son aquellos que logren crear consensos estables y políticas públicas concertadas con sus gobernados.

Por otra parte, el presupuesto municipal ya no puede ser un secreto, ni la orientación del gasto público un hecho inconexo con el interés general. Si hoy, con el contexto sanitario adverso que nos ha tocado vivir con la crisis del coronavirus, se habla de la necesidad del teletrabajo, la telemedicina y la educación a distancia es una obviedad que los municipios creen y aumenten el numero de puntos de conexión a internet públicos y libres en su jurisdicción. Los gastos publicitarios o, más propiamente propagandísticos, en las que groseramente se usan fondos públicos para colocar murciélagos en todas partes o la cara del alcalde en cuanta valla exista no tienen cabida. Si el alcalde quiere ver su cara en una valla, pues, deberá pagarlo de su bolsillo.

Un municipio con políticas tributarias concertadas, libre de voracidad fiscal, y que además sea transparente con respecto a las finanzas públicas puede ver el futuro con confianza, estos son los dos primeros pasos de un municipio que quiera superar con éxito la transición económica en puertas. Los pasos subsiguientes implicarán el apoyo activo al emprendimiento, a la innovación, a la formación de los jóvenes para el trabajo sin perder la mira las necesidades del mercado laboral, en todos esos puntos la cooperación entre las instancias del gobierno local y la sociedad civil deben pasar de excepcionales a cotidianas.

Estos cambios de enfoque son urgentes pero no ocurrirán por generación espontánea. En el caso de Carabobo, he pedido a los municipalistas socialdemócratas hacer los mayores esfuerzos para vencer el ambiente de desconfianza generalizada en que nos encontramos, que podamos reunirnos con comunidades organizadas empresarios, trabajadores, académicos para unificar agendas y podamos plantear soluciones en todos los escenarios de toma de decisiones locales. Si los alcaldes y concejales actuales se les olvidó para que fueron electos, pues, a nosotros no.

Engelbert Rivero M
@engelbertrivero

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