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No está teniendo un buen 24 de diciembre el Community Manager de la cancillería del régimen de Nicolás Maduro. Cosas que pasan cuando, a estas alturas del año, y sin hacer siquiera el amago de ofrecer una amnistía, el régimen intercede por Alex Saab, recluido en Cabo Verde, país al que VTV “exige” (el propio Ministerio de Relaciones Exteriores no se atreve a tanto) que “cumpla” con la sentencia del Tribunal de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) que pide arresto domiciliario para el “enviado” de Maduro, detenido desde marzo en Barlavento.

Muchas de las respuestas son impublicables por varias razones. Pero algunos razonamientos de las mismas son constantes: Venezuela cierra 2020 con 359 presos políticos, según las cifras del Foro Penal. 359 venezolanos cuyas familias se quejan, en muchos casos, de que no han podido verlos desde que comenzó la pandemia.

359 presos políticos que, según la Comisión de Derechos Humanos de la presidencia interina, son sostenidos con la alimentación mínima para seguir viviendo y a los que se les violan, especialmente a los militares, todos sus derechos, hasta los más elementales. 

Cada día, Luzmer de Hurtado clama por su esposo Hirto, un hombre al que acusaron de sabotaje en Pdvsa. Desde el comienzo de la pandemia, Luzmer no pudo ver a su esposo hasta este diciembre, en la cárcel de Tocuyito. Lo que vio la horrorizó: 20 kilos menos de peso. 

Él es un preso político, pero sus compañeros de infortunio que son presos comunes están en la misma situación. El 28 de septiembre, por ejemplo, 150 internos del retén policial de Cabimas se salieron de la cárcel para protestar por el hambre que estaban padeciendo. Luego volvieron a sus celdas.

Solo en Venezuela, podría decirse. 

El punto es que el mismo régimen que se permite “hacer un llamado a las instituciones” caboverdianas en relación con Alex Saab, en 2020 se vio acusado, simultáneamente, por la Misión de Verificación de Hechos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU; por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU; y por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional. 

Instituciones todas con las que la República de Venezuela (luego República Bolivariana de) se ha comprometido suscribiendo convenios. Instituciones que, por cierto, tienen mucha mayor legitimidad que el Tribunal de la Cedeao. 

El TSJ, por cierto, declaró “inejecutables” sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una instancia muy superior al Tribunal de la Cedeao, y luego terminó retirándose de la CIDH. No están, por tanto, como para dar lecciones de moral a nadie. 

Alex Saab y la “mesita” arrumada

Finalmente, hay que hacer una mención aparte a la “mesita”. La Mesa de Diálogo Nacional nació, supuestamente, con el objetivo de lograr una distensión nacional, de la cual la liberación de los presos políticos era un primer paso. 

En agosto, cuando Nicolás Maduro necesitaba que parte de la oposición se prestara a participar en las parlamentarias, concedió un “indulto” (a falta de mejor término) a cien presos o perseguidos políticos. 

En muchos casos, como el de Juan Requesens, ese “indulto” llegó apenas a excarcelación, pero fue un avance. La “mesita” vio como Henrique Capriles, incluso sin querer, le robaba el protagonismo. 

Ahora, Nochebuena de 2020, el régimen de Maduro no ha hecho, insisto, ni siquiera el amago de unas excarcelaciones. No se ha reunido con la “mesita”, porque ya no los necesita. Quedaron tan a la intemperie como el resto de la oposición, salvo los que desde el Parlamento, a partir de enero, y en muchos casos metidos con calzador, servirán para seguir cohonestando al régimen, una patada recibida a la vez. 

El comunicado de la Cancillería en relación con Alex Saab, que tanto ruido ha causado a los venezolanos este 24 de diciembre, es el preludio de cosas por venir, casi todas malas.

Maduro y su grupo terminan este 2020 firmes en el poder, con un país postrado y empeorando en todos los sentidos, y amenazando con radicalizarse el próximo año. Y eso que al menos desde 2006, una «tradición navideña» del chavismo es proponer, aunque sea, el amago de una distensión. 

Los presos políticos cierran el año presos, y seguramente el año que viene sean muchos más.

Y la comunidad internacional, ahora, aparentemente, sin el liderazgo de EEUU en el enfrentamiento de la crisis venezolana, está desnortada, con una Unión Europea a la que el sibilino gobierno español de Pedro Sánchez está tratando de colarle de contrabando la “doctrina Zapatero”, para que lo que se negocie sea a partir del reconocimiento del statu quo de un Ejecutivo, y un Legislativo, “electos” sin mínimos estándares democráticos. 

Una comunidad internacional que, además, está lista para ver, con sus propios ojos, cómo es negociar con Nicolás Maduro

No son buenas perspectivas. 

Libertad para los presos políticos. 

Y Estado de derecho para todos los presos de Venezuela. 

Feliz Navidad, en lo posible.

https://www.caraotadigital.net/nacionales/el-regimen-cabo-verde-y-alex-saab-no-hagas-lo-que-yo-hago-haz-lo-que-yo-digo