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octubre 30 2020, 12:44 pm

Durante casi una década, Colombia ha estado luchando para aumentar significativamente sus escasas reservas probadas de petróleo y alargar la vida útil de su industria petrolera que le es económicamente vital.

Por Matthew Smith para Oilprice | Traducción libre del inglés por lapatilla.com

Después de una escasez de importantes descubrimientos de petróleo, con el último mega descubrimiento de petróleo en el campo de Caño Limón en 1983 por Occidental Petroleum , el gobierno central y la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) creían que el fracking podría proporcionar una solución viable. Ha habido numerosos intentos por parte de Bogotá y el regulador colombiano del petróleo, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), para iniciar la exploración y producción de petróleo no convencional en el país.

En 2008, el regulador emitió un estudio para identificar el potencial de depósitos de hidrocarburos no convencionales en Colombia. Para 2012, el país andino contaba con un proyecto de fracturamiento hidráulico (fracking) ambientalmente permitido en funcionamiento en el departamento de Boyacá. Luego, en 2013 y luego en 2014, el gobierno central emitió dos decretos dando luz verde al fracking a pesar de la oposición de la Contraloría General. A principios de 2014, en el pico de la última recuperación del mercado petrolero y el auge del petróleo de lutitas en EE. UU., el gobierno intentó capitalizar el considerable potencial petrolero no convencional de Colombia. Ese año la ANH ofreció, como parte de su Ronda Abierta Colombia 2014 compuesta por 97 bloques, donde se ofertaron 19 áreas tipo dos que eran prospectos para depósitos de hidrocarburos no convencionales.

Antes de que las operaciones comerciales pudieran comenzar en los nueve bloques con licencia para fracking del Consejo de Estado, máximo tribunal administrativo de Colombia, impuso una moratoria sobre la fracturación hidráulica en 2018. En esencia, esto precipitó los planes de la administración Duque aumentar significativamente las reservas de petróleo probadas, en niveles peligrosamente bajos  en Colombia y de hidrocarburos utilizando la controvertida técnica de extracción de petróleo y gas natural. El Consejo de Estado reafirmó su moratoria temporal en septiembre de 2019, pero sorprendentemente, después de emitir su fallo inicial, declaró que no prohibía los proyectos piloto. Desde entonces, Bogotá y la petrolera nacional Ecopetrol han trabajado febrilmente para establecer pilotos operativos de fracking.

En febrero de 2020, el gobierno de Colombia emitió el Decreto 328 estableciendo los requisitos generales para la fracturación hidráulica de depósitos de petróleo y gas natural no convencionales. La resolución 40185 se emitió el 7 de julio de 20 proporcionando más orientación sobre los requisitos para proyectos de petróleo y gas natural no convencionales. A principios de este mes, la ANH finalizó el marco y los términos de licitación para los pilotos de fracking.

Los pilotos, que serán operados por la petrolera nacional Ecopetrol, se encuentran en el Valle del Magdalena Medio, que se cree contiene hasta siete mil millones de barriles de petróleo de lutitas y gas natural recuperables. La compañía petrolera nacional de Colombia declaró en julio de 2020 que estaba buscando firmar un acuerdo con la tercera compañía de energía, que cotiza en bols,a más grande del mundo, ExxonMobil. Esto le permitirá aprovechar la considerable experiencia de Exxon en la producción no convencional de petróleo y gas natural, así como su tecnología avanzada. También se cree que las empresas petroleras privadas, incluidas ConocoPhillips, Drummond y Parex Resources, han desarrollado y presentado planes para proyectos piloto de fracking en Colombia.

A principios de este mes, el ministro de Energía, Diego Mesa, declaró que se esperaba perforar los primeros pozos piloto para fines de 2021. La formación geológica primaria a la que se apunta es la lutita La Luna , descrita como un sistema cretáceo de lutita-gas en el que la roca es la fuente, el reservorio y el sello. Se estima que solo esa formación, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, contiene recursos medios de 233 millones de barriles de petróleo de lutitas y 639 mil millones de pies cúbicos de gas de lutitas

Si bien hay una amplia gama de estimaciones, se cree que Colombia tiene hasta 7 mil millones de barriles de petróleo de lutitas recuperable y hasta 30 billones de pies cúbicos de gas de lutitas recuperable. Si esos pronósticos resultan correctos, la explotación exitosa de las reservas de gas natural y petróleo de lutitas de Colombia a través del fracking sería un cambio de juego para un país que depende en gran medida de la producción de petróleo pero que solo posee reservas convencionales limitadas.

La amenaza que representa para las perspectivas económicas de Colombia el hecho de que solo posea alrededor de seis años de reservas probadas de petróleo convencional es grave, particularmente con la inversión en exploración y producción de petróleo crudo que se mantiene baja debido a los precios del petróleo mucho más débiles. Los pronósticos que indican el considerable volumen de petróleo de lutitas y gas natural de Colombia subrayan el potencial sustancial que el fracking tiene para Colombia.

Si el fracking se implementa con éxito, la controvertida técnica de extracción de petróleo asegurará el futuro económico y la independencia energética de Colombia, ambos objetivos importantes para una economía frágil que ha sido golpeada por la pandemia de COVID-19.

https://www.lapatilla.com/2020/10/30/el-fracking-de-lutitas-pudiera-llevar-a-colombia-a-su-independencia-energetica/