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Las elecciones generales del 18 de Octubre en Bolivia han sido realizadas con “fraude sistémico y fraude fáctico”, doble fraude electoral que está siendo encubierto por autoridades bolivianas y cuanto menos ignorado por organismos internacionales y gobiernos democráticos, mientras se apura la posesión de candidatos sin legitimidad y con legalidad cuestionada. Elecciones sin que existan los elementos esenciales de la democracia y con garantía de impunidad no son libres ni justas. La negativa de revisar los hechos, causas de nulidad y el fraude denunciado, está dejando el precedente de encubrimiento con peligrosas consecuencias para el país y las Américas.

El gobierno interino, los candidatos de oposición, los candidatos de Evo Morales y las autoridades electorales de Bolivia están afanados en cerrar las elecciones del 18 de Octubre como democráticas y perfectas. Un propósito ilegal y peligroso que viola los derechos de los electores y promueve la confrontación. Estas acciones inducen a gobiernos democráticos y organismos internacionales al error y encubren hechos que son cada día mas evidentes. El apuro es tan grande y sospechoso que han adelantado para el 8 de Noviembre la transmisión del mando presidencial.

El fraude sistémico, o sea la “intervención ilícita en el proceso electoral con el propósito de impedir, anular o modificar los resultados reales para de favorecer a algún candidato o partido”, se encuentra en la constitución del denominado estado plurinacional que es el resultado de acciones de falsificación y suplantación, que aunque enuncia el “sufragio universal” lo hace desparecer al consagrar la “desigualdad de los ciudadanos”, la “discriminación” y la “confrontación”. La base del fraude en el sistema son las leyes de la dictadura de Evo Morales en el modelo del socialismo del siglo XXI o castrochavismo, vigente en Bolivia.

Urge recordar que los elementos esenciales de la democracia de acuerdo al artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana son: “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”. Y es necesario insistir que en Bolivia no se cumplen ninguno de esos elementos.

Después del fraude electoral probado que cometieron Evo Morales y su régimen en y para las elecciones del 20 de Octubre de 2019, cuya flagrancia generó la resistencia civil del pueblo boliviano, la renuncia y fuga de Morales, NO HA CAMBIADO NADA EN EL SISTEMA LEGAL DICTATORIAL EN BOLIVIA con el que se preparó y en el que se realizaron los crímenes de falsificación, suplantación, alteraciones y todos los ilícitos que constituyen el fraude. Los autores de esos crímenes se han mantenido impunes, son candidatos y el instrumento de los crímenes -el MAS- fue habilitado como partido político.

No recuerdan las autoridades y no saben los gobiernos democráticos y observadores internacionales que la fecha de las elecciones de 18 de Octubre de 2020 fue fijada usando violencia e intimidación, con nuevos crímenes y cerca de 40 muertos con el denominado “bloqueo del oxígeno” en plena pandemia? NO saben que el poder legislativo, los jueces, los fiscales, la estructura del poder ejecutivo, el tribunal constitucional que declaró que “Evo Morales tiene el derecho humano de ser candidato indefinidamente” siguen siendo los mismos y representan la INEXISTENCIA DE DIVISION E IDEPENDENCIA DE LOS PODERES PUBLICOS EN BOLIVIA?

En cuanto al fraude fáctico, el Comité Cívico de Santa Cruz, abogados, ciudadanos y agrupaciones sociales han presentado abundante prueba, solicitudes de revisión, demandas de amparo constitucional, recursos ante las autoridades electorales y judiciales y sufren denegación. Hay prueba que demuestra falta de jurados electorales, duplicidad de votos, incremento de número de votantes y de habitantes, votos ya registrados cuando el votante llegó a votar y fue rechazado, 100% de votos a favor del MAS en innumerables mesas de áreas rurales, cómputos defectuosos, base electoral en servidores fuera de Bolivia, alteración de certificados de sufragio, borrado automático de los metadatos de las actas para esconder fraude, volver a utilizar empresa señalada en el fraude de 2019 y mas.

Resultado de esta emboscada injusta, en dictadura y con fraude que insisten en llamar elecciones, es una Bolivia dividida, confrontada, sin democracia y presa de un narcoestado cuya existencia se garantiza con esta situación.


Este artículo fue publicado originalmente en Infobae.com el 1 de noviembre del 2020

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